Probabilidad, fe y verdad: La crítica de S. John Henry Newman a los grados de asentimiento de John Locke
En el cuarto libro del Ensayo sobre el entendimiento humano, John Locke se dispone a estudiar el asentimiento: la acción por la cual se admite que el contenido de una proposición es verdadera. El filósofo inglés argumenta que este acto se fundamenta en las probabilidades de que lo sea, por lo que el asentimiento se vuelve más o menos fuerte dependiendo de las evidencias que le jueguen en favor o en contra. Una postura distinta es argumentada por el cardenal John Henry Newman en su Ensayo para contribuir a una Gramática del Asentimiento, en la que vincula al asentimiento con la verdad en lugar de las probabilidades. Para Newman, el asentimiento no admite grados, sino que es un acto absoluto que sólo puede darse o negarse, sin admitir posturas intermedias, resultando en una crítica contra un filósofo a quien, en otros ámbitos, admira e incluso imita. Este texto explora la crítica de Newman a los grados de asentimiento, argumentando que gran parte se da por la imprecisión terminológica utilizada por Locke en su obra.
Introducción
Uno de los ejes centrales de la filosofía de los siglos XVI, XVII y XVIII es el representacionismo. ¿Con cuánta confianza podemos saber que nuestros sentidos no nos engañan? Desde la duda metódica de Descartes hasta el escepticismo de Hume, los sentidos dejan de ser un vehículo para conocer el mundo exterior para convertirse en filtros, cortinas, engaños.
Entre los filósofos más influyentes de esta época se encuentra John Locke, cuyo Ensayo sobre el entendimiento humano sirvió como uno de los principales textos del pensamiento “empirista”. Hacia el final de su obra, tras haber explicado su teoría de las ideas, Locke se adentra en el asentimiento, o la manera en que se aceptan las proposiciones que no podemos conocer a ciencia cierta. Este asentimiento, fundamentado en la probabilidad de veracidad de la proposición, se divide en grados dependiendo de la fuerza de las probabilidades.
Siglo y medio después, el cardenal y santo John Henry Newman —recientemente nombrado Doctor de la Iglesia—, publicó su Ensayo para contribuir a una Gramática del Asentimiento, un texto dedicado exclusivamente a explorar cómo se asiente a una proposición. Inspirado por su propia experiencia vital, al igual que por la escuela filosófica de Locke, Newman se apega a los empiristas en varios puntos de su pensamiento, incluso elogiándolo en su propia obra[1]. Sin embargo, un punto en el que se posiciona contra Locke es en la teoría de los grados de asentimiento.
Newman argumenta que el asentimiento no se divide en grados, pues decir que los hay indicaría que también hay grados de verdad. Este escrito estudia a fondo la crítica de Newman a Locke, postulando que si bien resulta adecuada, debe tomarse en cuenta la ambigüedad en el uso terminológico de Locke, que combina muchos términos que Newman separa con precisión.
1.- Probabilidad y asentimiento
El asentimiento es abordado por Locke en los capítulos decimoquinto y decimosexto del cuarto libro del Ensayo sobre el entendimiento humano. Dicho libro, que se enfoca en el conocimiento, comienza estableciendo que se refiere a las ideas[2], en concreto, a la percepción del acuerdo o desacuerdo que existe entre ellas[3].
El conocimiento se puede clasificar de tres maneras diferentes. En primer lugar se encuentra el conocimiento intuitivo, que se define como una percepción inmediata entre ambas ideas[4]; a este le sigue el demostrativo, cuya percepción es mediata[5]. Además de estos dos sentidos también existe, según Locke, un tercer tipo de percepción: el conocimiento sensible. Este tipo de conocimiento es descrito como uno que “[excede] la mera probabilidad, sin alcanzar, sin embargo, ninguno de los dos grados de la certidumbre que hemos mencionado [del conocimiento intuitivo y demostrativo]”[6].
El Dr. Samuel C. Rickless argumenta que para explicar esto, el conocimiento sensible debe interpretarse no como un tipo de conocimiento certero (como el intuitivo y demostrativo), sino como una instancia del grado más alto de asentimiento[7], a saber: “aquel en que el consentimiento general de todos los hombres en todas las épocas, en la medida que puede saberse, concurre […], a confirmar la verdad de un hecho particular”[8]. Si bien este texto no busca entrar en diálogo con la postura de Rickless[9], sirve de un buen punto de partida para explicar qué significa para Locke el asentimiento, y en qué puntos se distingue del conocimiento.
En el decimoquinto capítulo, Locke se adentra en la probabilidad y propone una definición para el asentimiento: reconocer que lo que se dice en una proposición es verdadero, y se lleva a cabo a causa de la probabilidad de que lo sea[10]. Locke define la probabilidad como la verosimilitud de que una cosa sea verdadera, por lo que puede ser influenciada tanto positiva como negativamente[11]. Estas influencias provienen de diversos factores, que sirven como una especie de filtro que proporciona un grado de confianza sobre nuestra creencia, asentimiento u opinión[12].
Llegados a este punto del texto, vale la pena regresar a uno de los pasajes introductorios del Ensayo sobre el entendimiento humano, aquél que anuncia casi proféticamente varios de los dilemas que han surgido entre los lectores de Locke y que resulta ser, también, uno de los puntos a favor de la interpretación que realizaré de la crítica de Newman. Se trata de un pequeño parágrafo en el primer capítulo en el que se disculpa por el amplio uso de la palabra «idea»[13], admitiendo que lo usa para englobar una gran cantidad de nociones distintas.
Aunque no hace referencia a otros términos, su confesión muestra que no posee tanto interés por ser preciso. Esta aseveración se ve apoyada por la actitud del autor durante la escritura de la obra, donde admite que la realizó de manera pausada e inconsistente, dificultando todavía más la posibilidad de una sistematización rigurosa[14]. Se verá más adelante, pero en este punto hay una diferencia marcada con Newman, quien sí distingue de manera clara y exhaustiva entre cada uno de los tres.
El primer factor influyente es la conformidad de la evidencia recibida a favor de la veracidad de la proposición con nuestro conocimiento, observación y experiencia[15]. Esto es evidente: si todas las manzanas que hemos visto han sido rojas, pero alguien nos dice que existen manzanas verdes y amarillas, es difícil que demos nuestro asentimiento.
El otro factor es el testimonio de otras personas, garantizado por sus propias observaciones y experiencias[16]. Este testimonio, de acuerdo con Locke, debe ser considerado en torno a seis factores: “1) el número, 2) la integridad, 3) la habilidad de los testigos, 4) el propósito del autor, cuando se trate de un testimonio deducido de un libro citado, 5) la congruencia de las partes del relato y de sus circunstancias, 6) los testimonios contrarios”[17]. Será la probabilidad de veracidad de la proposición, aumentada o disminuida por estos factores, la que determinará, para Locke, la fuerza con la que se realizará el asentimiento.
2.- Los grados de asentimiento
Si bien el asentimiento podría parecer, en primera instancia, poco común o relevante comparado con otros tipos de conocimiento, el mismo Locke afirma que “la mayoría de las proposiciones sobre las cuales pensamos, razonamos, disertamos y hasta obramos son tales que no podemos tener acerca de su verdad un conocimiento indubitable”[18]. Por ejemplo: casi ninguna persona ha pisado la luna, por lo que no poseen ningún tipo de evidencia empírica de que no esté hecha de queso. Sólo lo afirman porque confían en el testimonio de algunos astronautas que (tal vez) aterrizaron en ella.
Aún así, “obramos sobre ese asentimiento con la misma resolución que si se tratase de proposiciones infaliblemente demostradas”[19]. Las personas viven confiando que la luna no es de queso, que la Tierra es esférica, que los pájaros no son robots espías, basándose únicamente en asentimiento, en probabilidades[20].
Al estar el asentimiento vinculado con la probabilidad de veracidad de una proposición, no todo asentimiento es igual. La probabilidad no es infalible, por lo que la mente “después de haber ponderado debidamente el todo [los fundamentos de la probabilidad], debe rechazar o admitir la proposición con un asentimiento más o menos firme, según la preponderancia de los fundamentos de probabilidad que haya de un lado u otro”[21]. Esto es, mientras más probabilidades existan de que una proposición sea verdadera, más fuerte será el asentimiento otorgado a esa proposición.
La demostración es sencilla: 1) el asentimiento está fundamentado en la probabilidad de veracidad de la proposición y actúa conforme a ésta, 2) la probabilidad de veracidad de la proposición tiene grados. Por lo tanto, el asentimiento tiene grados[22]. Locke llega a la conclusión de que no se debe otorgar a una proposición un asentimiento superior a la probabilidad de veracidad que la sustente, pues se debe inducir de manera proporcionada a la cantidad de evidencia que tenga a favor o en contra[23].
Es de esperar que el decimosexto capítulo, se dedique a enunciar los grados de asentimiento, pues los fundamentos de la probabilidad “son la medida por la cual sus diferentes grados son o deben ser normados”[24]. Los primeros tres grados de asentimiento que afirma Locke son fáciles de determinar, ya que no poseen casi ninguna evidencia que juegue en su contra.
El primer grado es “aquel en que el consentimiento general de todos los hombres en todas las épocas[25] […], concurre a confirmar la verdad de un hecho particular”[26]. El segundo refiere a aquél que advierte, “por experiencia propia y por el acuerdo [de los demás], que una cosa es, por lo común, como se dice”[27]. El tercero se da “cuando un hecho particular […] queda testimoniado por el dicho uniforme de varios testigos insospechables”[28].
La situación se complica a partir del cuarto grado de asentimiento, ya que comienzan a surgir testimonios contrarios consigo mismos, con la naturaleza o con la experiencia diaria. Locke determina que “es aquí donde se requieren la diligencia, la atención y la exactitud para poder formar un juicio correcto […] de suerte que logren producir en la mente esos diferentes estados de asenso que llamamos creencia, conjetura, sospecha, duda, vacilación, desconfianza, incredulidad, etc”[29].
La doctrina del asentimiento de Locke, que podría parecer compleja, puede resumirse en la siguiente oración[^30]: mientras más fácil o difícil sea encontrar evidencia que soporte la probabilidad de veracidad del contenido de una proposición, será más o menos firme el asentimiento que se pueda otorgar a ella. No obedecer este axioma lockeano resultaría en una actitud ingenua (si se excede) o confiada (si se queda corto), lo que terminaría por alejar a la persona de una actitud genuina ante la realidad, de una actitud filosófica.
3.- La conversión del cardenal
Nacido siglo y medio después de John Locke, el cardenal John Henry Newman escribió el Ensayo para contribuir a una Gramática del Asentimiento[31] con un objetivo muy particular: explicar filosóficamente la racionalidad de la fe[32]. Contrario a Locke, que busca abordar el entendimiento humano en su totalidad[33], Newman se enfoca en el área que le permite justificar su conversión del anglicanismo al catolicismo: el asentimiento.
Es por esta razón que Newman “deja ver un cierto pragmatismo al no detenerse en las fundamentaciones metafísicas egológicas de los racionalistas como Descartes, Malebranche y Leibniz; ni de los empiristas como Locke y Berkeley”[34]. No obstante, uno de los primeros puntos que deben establecerse es que Newman no pone en ningún momento en duda el vínculo que existe entre el ser humano y la realidad, por lo que sí es posible un conocimiento verdadero de aquello que está afuera de la mente[35].
Contrario a Locke, quien dedica apenas unos capítulos de su extensa obra al asentimiento, Newman realiza un análisis sistemático, exhaustivo y complejo. Para comprenderlo, así como sus diferencias con Locke, es importante establecer con rápidas pinceladas aquello que lo antecede, a saber: la experiencia, la probabilidad y la aprehensión.
La experiencia, a pesar de no aparecer en ningún punto específico de la Gramática, es muy relevante como antecedente del asentimiento. Inspirado por filósofos como Aristóteles, Bacon y Whatley, Newman “vincula el conocimiento de lo real y concreto con la experiencia, el conocimiento de los hechos, la imaginación y la memoria”[36]. Se trata de un conocimiento singular, que deja en el sujeto una huella que le permite, después, evocar representaciones[37]. Newman proporciona varios ejemplos. Uno de ellos, que es bastante claro, dice que “todas las descripciones posibles del amor alocado, no me harán comprender qué es el delirio amoroso si no lo he experimentado”[38]. Aquí Newman parece alinearse del lado empirista, pues si bien la experiencia no proporciona conocimiento científico ni verdadero[39], sí es el primer paso en el conocimiento humano.
Edward Corbett, en su comparación entre ambos autores, dice que “el lugar en que [Locke y Newman] parecen operar en el mismo marco es en el ámbito de la probabilidad”[40]. El asentimiento es “una forma de creencia, adherimiento, de aceptación que la mente humana otorga a una proposición basándose en probabilidades”[41]. La evidencia que estas proveen no lleva a la fuerza de una conclusión del conocimiento. Por más que se haya observado el mismo fenómeno, o se hayan obtenido evidencias que incrementen las probabilidades, es imposible alcanzar una certeza equivalente a la que se tiene de que los ángulos internos de un triángulo equivalen a dos rectos[42].
Un ejemplo que ilumina esta idea, aunque el contexto es distinto, es el maníaco que propone Chesterton. El segundo capítulo de Ortodoxia[43] nos presenta a alguien convencido de que todos conspiran en su contra. ¿Cómo convencerlo de que no es así? Que todos nieguen hacerlo no ayudaría, pues es lo que dirían si de hecho lo estuvieran haciendo. No es el mejor ejemplo, pero ilustra cómo las ideas se justifican en probabilidades obtenidas de la experiencia y razonamientos, tanto así que se vuelve (en palabras de Chesterton), un círculo perfecto, construido con lógica y razonamientos finísimos[44].
La aprehensión de las proposiciones se trata de uno de los puntos centrales de la Gramática, y representa una diferencia decisiva con Locke, pues “sin la formulación de la proposición realizada por la inteligencia, no habría asentimiento posible”[45]. Newman define la aprehensión como la imposición del sentido de los términos que la componen y puede darse de dos maneras: una real y una nocional[46].
Siguiendo la explicación rápida del mismo Newman, la aprehensión real ocurre cuando los términos de la proposición refieren a singulares, a unidades que provienen de la experiencia; por otro lado, la aprehensión nocional ocurre cuando los términos son comunes y provienen de la abstracción[47]. Estas dos vías de aprehensión “señalan claramente dos caminos que se dirigen hacia los distintos modos de asentir”[48], establecidos sobre dos vías de conocimiento racional[49]. La primera resulta en la captación de las cosas concretas, y la segunda en la captación de los términos de manera separada y autónoma[50]. Estos modos de aprehensión de las proposiciones serán muy importantes para definir la teoría del asentimiento, pues si bien Newman se opone rotundamente a que esté graduado, sí distinguirá entre distintos tipos de asentimiento.
4.- Los tipos de asentimiento de John Henry Newman
Si bien Newman hereda muchos de sus términos filosóficos de la escuela del Common Sense, en donde se encuentra Locke[51], el cardenal se aleja al momento de desarrollar su teoría del asentimiento. El mismo Newman deja claros sus motivos en la Gramática, al criticar a Locke porque “consulta su propio ideal de cómo la mente debería actuar, en lugar de interrogar la naturaleza humana como algo existente, que se encuentra en el mundo”[52].
El enemigo principal de Newman es la gradación que realiza Locke al asentimiento, oponiéndose “al pretendido axioma de que ningún razonamiento probable puede llevar a la certeza”[53]. Se rehúsa a reconocer que no se debe asentir a una proposición con más fuerza de la que permite la probabilidad de su veracidad, inspirado por su propia experiencia de conversión. Que no haya grados de asentimiento no va en contra de la firmeza de la aprehensión o la fuerza de las probabilidades de la veracidad. La diferencia viene en que Newman asocia el asentimiento no con la probabilidad, sino con la verdad. No pueden existir grados de asentimiento, tal y como no pueden existir grados de verdad[54].
La postura de Locke le parece incompatible con la razón, así como con el mismo sistema lockeano, pues que el asentimiento sea graduado y se fundamente en meras probabilidades de veracidad, se opone a que la adhesión a dichas proposiciones sea con tanta certeza como con la más evidente demostración[55]. El mismo Newman se pregunta “¿cómo es posible que no exista un «exceso de seguridad más allá de los grados de evidencia» cuando, en el caso de esas fuertes probabilidades, permitimos que «nuestra creencia, así fundamentada, se convierta en seguridad», como él [Locke] afirma que hacemos racionalmente?”[56].
En este punto, Newman se dedica a explicar por qué se tiende a hablar de distintos sentidos de asentimiento en la vida cotidiana, comenzando por el asentimiento de tipo primâ facie —en términos legales— así como otros tipos de asentimiento, como el modificado, cualificado o con presunción. La respuesta es sencilla, pues esas expresiones se refieren a otros tipos de actos mentales, como “una profesión, una aquiescencia o una inferencia, no una aceptación real de la proposición”[57].
Aquí se vuelve a mostrar la imprecisión terminológica de Locke, pues si bien Newman distingue entre inferencia y asentimiento, para Locke se tratan de actos mentales idénticos entre sí[58]. Mientras que la conclusión de un proceso inferencial sí puede ser objeto de asentimiento, el asentimiento no es un tipo de inferencia, pues la conclusión no depende de proposiciones previas[59]. Newman precisa el término con tanto detalle que distingue entre tres tipos de inferencia: la formal, la informal y la natural. Parte de este aparente exceso de divisiones se fundamenta en que, para Newman, el raciocinio no es un motor uniforme que opera igual para todos los casos, sino que se trata de un vocablo que encapsula distintas operaciones que se ejecutan según el caso[60].
La inferencia formal se refiere a un silogismo que parte de premisas universales y concluye otras, mientras que la inferencia informal parte de premisas concretas para llegar a conclusiones igualmente concretas[61]. La inferencia natural destaca; adquiere su nombre de lo que Newman llama la “manera más natural de razonar”[62], y es un tipo de inferencia que no va de proposiciones a proposiciones, sino “de cosas a cosas, de concretos a concretos, de completos a completos”[63]. Los tres tipos de inferencia tienen su propio campo y son utilizadas en distintos contextos[64]; sin embargo, lo que más nos interesa para este texto es la facultad que, como explica Alejandro Sada, “recoge fragmentos de experiencia, y […] opera mediante un complejo de inferencias […] para articular un juicio unificado”[65], a saber: el “sentido ilativo”. Se trata de otra gran diferencia entre Locke y Newman: la facultad que asignan a las situaciones en donde sólo existe el conocimiento probable. Locke, a quien no le interesa adentrarse, dice que se trata del juicio, mientras que Newman lo desarrolla mucho más[66].
El sentido ilativo sí otorga una capacidad para juzgar acerca de la verdad y el error en materias concretas[67]. Sin embargo, lo realiza mediante una acumulación de probabilidades, muchas veces de manera inconsciente, que en un punto lleva a un cambio cualitativo —un “brinco”—, que deriva en un asentimiento[68]. “De manera semejante a lo que hace la phrónesis aristotélica para determinar lo que es bueno o malo para el hombre […], el sentido ilativo de Newman determina lo que es verdadero o falso en la realidad concreta”[69]. Un sentido ilativo bien entrenado, por lo tanto, se convierte en el criterio de verdad[70], cuyas conclusiones se vuelven objeto de asentimiento.
“Los textos de Newman no dejan duda. Él niega los grados en el mismo acto de asentir […], lo cual es coherente al considerar este acto como una adhesión sin reservas a una verdad contenida en la proposición”[71]. El asentimiento es un acto absoluto, que no se encuentra condicionado por proposiciones previas, como sucedería con la inferencia formal o informal, y que, en consecuencia, sólo puede ocurrir o no ocurrir[72], tal y como una proposición sólo puede ser verdadera o falsa.
No obstante, Newman sí distingue entre distintos tipos de asentimiento, siendo la más notable la distinción entre asentimiento nocional y asentimiento real, derivado de las dos maneras de aprehender proposiciones. El asentimiento nocional, si bien no es considerado el más importante, revela con mucha claridad las diferencias entre los pensamientos de Locke y Newman, así como su interés por la precisión terminológica. El asentimiento nocional, que ocurre cuando la mente “contempla sus propias creaciones en lugar de las cosas”[73], se divide en cinco categorías: “Profession, Credence, Opinion, Presumption, and Speculation”[74], donde todas comparten su uso de términos universales.
Con tal de mantener el texto enfocado en su objetivo, sólo me detendré en dos: la creencia y la opinión, que difieren de manera dramática en ambos autores. La postura de Locke ante la creencia y la opinión no queda clara, y parece abrirse a dos lecturas distintas. Por un lado, como ya se mencionó, las iguala con el asentimiento al decir que son “el trato que la mente otorga a esa clase de proposiciones [con argumentos o pruebas que les permiten ser vistas como verdaderas]”[75]. Un poco más adelante, sin embargo, parece cambiar de opinión, pues determina que las creencias y las opiniones no son iguales al asentimiento, sino que son un fundamento para concederlo[76].
Newman, por el contrario, es mucho más sistemático. Comienza definiendo a la opinión como un asentimiento ante la probabilidad de veracidad de la proposición, no al contenido de la proposición misma[77]. “No llega a afirmar categóricamente la verdad de la proposición, sino sólo la posibilidad de que sea verdadera”[78]. Esta postura se opone de manera directa a la segunda lectura de Locke; no así con la primera, donde termina siendo una aproximación matizada.
En cuanto a la “creencia”, Locke utiliza únicamente el término «belief», mientras que Newman distingue entre «belief» y «credence». El primero se trata de un sinónimo para el asentimiento real[79], con el cual cerraremos este texto. El segundo, en cambio, se trata del “asentimiento o conformidad con alguna cosa abstracta”[80]. Se otorga a hechos que se presentan sin ningún esfuerzo y que se dan por verdaderos[81]. Son un punto de partida para las interacciones con los demás, y que se continúan alterando con cada interacción[82].
El punto culminante de la teoría de Newman es el asentimiento real, que sería el asentimiento en su sentido más pleno. Surge de la aprehensión real, que capta las cosas concretas en lugar de nociones abstractas, y a diferencia del asentimiento nocional, no se limita sólo a la inteligencia, sino que parte del ámbito sensible y vuelve a él[83]. Si bien el asentimiento real sigue siendo “la aceptación de una proposición como verdadera […], se trata de un acto integrador y práctico, motor de la acción; porque una vez que la persona ha asentido, dirige sus actos en función de aquello a lo que ha prestado su asentimiento”[84].
Mientras que un asentimiento nocional no compromete la vida de manera necesaria, el carácter concreto del asentimiento real sí lo hace. Se fundamenta en las experiencias personales de cada quien, dificultando la capacidad para compartirlo con otros[85]. En palabras de la Dra. Rosario Athié, doctora por la Universidad de Navarra y especialista en la obra de Newman: “el asentimiento real se inculca y se ejemplifica, [se consigue] sólo con el ejemplo y, aun así, no está de ninguna manera garantizado. El [asentimiento nocional] sirve para la disciplina intelectual, el [real] para la vida”[86]. Un asentimiento nocional, para convertirse en un asentimiento real, debe estar mediado por la acción. Sin un efecto en la conducta de la persona producida por ese asentimiento, no puede tratarse de uno real. Es por ello que el segundo regresa a lo sensible, a lo concreto, mientras que el primero permanece en lo abstracto.
Aquí entra en juego una característica que, a simple vista, parece chocante: la incondicionalidad del acto del asentimiento, una oposición directa a Locke. Al no depender de otros juicios y enunciarse categóricamente, el asentimiento no posee un carácter condicional[87]. Esto significa que un asentimiento válido no puede cambiar, algo que parece contradecirse con la experiencia diaria de las personas. Newman justifica su postura diciendo que si el asentimiento se vincula a la verdad, y la verdad no cambia, un asentimiento real tampoco debe cambiar[88]. Si llegara a hacerlo, sería por debilidad interna, y dicho asentimiento no sería más que un prejuicio[89].
Para ser un asentimiento en sentido estricto, debe tener la verdad como elemento central[90], oponiéndose a todo tipo de escepticismo. Si se realiza correctamente y no se descuida, las objeciones sirven para fortalecerlo, en lugar de debilitarlo. Esta característica es indispensable, ya que es la incondicionalidad la que permite distinguir entre el asentimiento, la inferencia y la hipótesis, motivo por el cual se opone tan fuertemente a Locke. También es por ello que, para un asentimiento real, se vuelve casi indispensable un sentido ilativo entrenado y perspicaz. De no contar con él, las operaciones realizadas sobre las inferencias serán imperfectas, lo que llevará a conclusiones erróneas y a asentimientos que, en realidad, no serán más que prejuicios.
Es el asentimiento real el que permite a Newman, en última instancia, explicar la capacidad de una persona para abrirse a un conocimiento que integre “la realidad natural y sobrenatural”, como experimentó él mismo en su conversión al catolicismo el 9 de octubre de 1845[91]. Cumple, de esta manera, su objetivo final, mostrando que la creencia en la existencia de Dios no nace de una demostración que excede toda probabilidad, sino de un sentido ilativo entrenado que perfecciona las inferencias para conducir a un asentimiento absoluto e incondicional. Nadie cree que Jesucristo es el Hijo de Dios a partir de un silogismo estructurado, sino a partir de vivencias que se acumulan hasta dar un brinco que lleva a un asentimiento que cambia la vida.
Conclusión
La crítica del cardenal John Henry Newman a los grados de asentimiento de John Locke yace principalmente en la diferencia de precisión terminológica que procuran. Los grados que Locke adjudica al asentimiento son muestra de ello, pues él mismo es inconsistente al admitir que actuamos con la misma confianza que tendríamos si fueran proposiciones certeras. Newman, en cambio, lo define como un acto absoluto y binario. No elimina la acumulación de probabilidades, sino que las traslada a lo que él denomina el sentido ilativo, cuyas operaciones desembocan en conclusiones que pueden, o no, elevarse a un asentimiento sin niveles e incondicional.
Mientras que Locke se muestra ambiguo en su entendimiento de la opinión, la certeza y el asentimiento, Newman los distingue y clasifica con increíble precisión, incluso separando la certeza en «belief» (sinónimo del asentimiento real) y «credence» (un tipo, junto con la opinión, de asentimiento nocional).
Eso nos regresa a la pregunta que comenzó nuestra investigación: ¿con cuánta confianza podemos saber que nuestros sentidos no nos engañan? La respuesta de ambos autores vuelve evidentes los efectos de sus teorías. Locke, por un lado, respondería colocando al conocimiento sensible como un ejemplo del grado más alto de asentimiento, tal y como lo aborda Rickless. Esta respuesta, sin embargo, no logra escapar del representacionismo, pues sigue dependiendo de probabilidades. Para Newman, en cambio, la veracidad de los sentidos es un ejemplo de asentimiento real, pues motiva a la acción y no hay probabilidades adicionales que lo fortalezcan, mostrando la fuerza del sentido ilativo que lo sustenta.
Bibliografía
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—————. Ensayo sobre el entendimiento humano. (Trad. Edmundo O'Gorman). Fondo de Cultura Económica. Ciudad de México, México, 2005.
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Sada, Alejandro. Asentimiento y certeza en el pensamiento de John Henry Newman: Una defensa de la creencia religiosa. Editorial NUN. Ciudad de México, México, 2021.
Notas
Newman, John Henry. An Essay In Aid Of A Grammar Of Assent. Burns, Oates, & Co. Londres, Inglaterra, 1874. p. 123. En adelante: Newman, GA. La traducción es mía salvo que se indique lo contrario.
↑ RegresarLocke, John. Ensayo sobre el entendimiento humano. (Trad. Edmundo O'Gorman). Fondo de Cultura Económica. Ciudad de México, México, 2005. IV, i, 1, p. 523. En adelante: Locke, EEH.
↑ RegresarÍdem.
↑ RegresarRickless, Samuel. "Degrees of Certainty and Sensitive Knowledge: A Reply to Soles". Locke Studies, vol. 15, 2015, pp. 99-109. DOI: doi.org/10.5206/ls.2015.684. p. 100. En adelante: Rickless, Degrees of Certainty and Sensitive Knowledge. La traducción es mía salvo que se indique lo contrario.
↑ RegresarÍdem.
↑ RegresarLocke, EEH, IV, ii, 14, p. 535.
↑ RegresarRickless, Degrees of Certainty and Sensitive Knowledge, p. 108.
↑ RegresarLocke, EEH, IV, xvi, 6, p. 665.
↑ RegresarEl artículo del Dr. Samuel C. Rickless es una respuesta a las críticas elaboradas por el Dr. David E. Soles, quien argumenta que el conocimiento sensible sí debe ser estudiado como un tipo de conocimiento, no como un tipo de asentimiento. Dicha controversia va más allá de los objetivos de este escrito, pero pueden estudiarse a fondo tanto en el texto del Dr. Rickless como en las respuestas del Dr. Soles. Rickless, Degrees of Certainty and Sensitive Knowledge, p. 101.
↑ RegresarOwen, David. "Locke and Hume on Belief, Judgement and Assent". Topoi, vol. 22, 2003, pp. 15-28. DOI: doi.org/10.1023/A:1022155914522 p. 17. En adelante: Owen, Locke and Hume. La traducción es mía salvo que se indique lo contrario.
↑ RegresarLocke, EEH, IV, xv, 3, p. 659.
↑ RegresarLocke, John. An Essay Concerning Human Understanding: Collated and Annotated, with Prolegomena, Biographical, Critical and Historical. (Annot. Alexander Campbell Fraser). Dover Publications, Inc. Nueva York, Estados Unidos, 1959. Vol. II. IV, xv, 3, p. 365. Se utiliza esta edición a manera de versión canónica.
↑ RegresarLocke, EEH, I, i, 8, p. 21.
↑ Regresar“Escrito en porciones incoherentes, mediando largos intervalos de abandono; reanudado cuando el humor y la ocasión lo permitían, y, por último, refugiado en un retiro donde, por atender a mi salud, tuve el necesario ocio, fue al fin reducido al orden [actual]”. Ibíd., Epístola al lector, p. 7.
↑ RegresarCorbett, Edward P. J. "A Comparison of John Locke and John Henry Newman on the Rhetoric of Assent". Rhetoric Review, vol. 1, n.° 1, 1982, pp. 40-49. DOI: doi.org/10.1080/07350198209359034 p. 44. En adelante: Corbett, Comparison. La traducción es mía salvo que se indique lo contrario.
↑ RegresarÍdem.
↑ RegresarLocke, EEH, IV, xv, 4, p. 659.
↑ RegresarIbíd., IV, xv, 2, p. 658.
↑ RegresarÍdem.
↑ RegresarLocke enfatiza que la probabilidad, al no provenir de raciocinios que otorguen certeza, debe tomarse como tal: mera probabilidad. Después de todo, el fenómeno que “me hace creer es algo extraño a la cosa que creo”; no es contiguo a la creencia que se genera, por lo que “no patentiza el acuerdo o el desacuerdo de las ideas que están bajo consideración”. Ibíd., IV, xv, 3, p. 659.
↑ RegresarIbíd., IV, xv, 5, pp. 659-660.
↑ RegresarEsto implica, además, que el asentimiento será una “propiedad escalar” que cambiará según cada individuo. Como menciona Rickless, el asentimiento de dos personas con respecto a un mismo hecho puede ser distinto, dependiendo de la variación de probabilidad que cada uno observe. Rickless, Degrees of Certainty and Sensitive Knowledge, p. 106.
↑ RegresarCorbett, Comparison, p. 44.
↑ RegresarLocke, EEH, IV, xvi, 1, p. 661.
↑ RegresarNewman apelará, siguiendo al escocés Thomas Reid, a un principio similar al distinguir al asentimiento de la inferencia. Hace referencia a la «voz común de los hombres», en donde si bien es imposible demostrar todo lo concreto, la gente asume su veracidad de manera incondicional. Newman estará de acuerdo con Locke en que el asentimiento versa únicamente sobre el razonamiento de probabilidades. Athie, Rosario. El asentimiento en J.H. Newman. Cuadernos de Anuario Filosófico, Departamento de Filosofía, Universidad de Navarra. Pamplona, España, 2001. p. 23. En adelante: Athié, Asentimiento.
↑ RegresarLocke, EEH, IV, xvi, 6, p. 665.
↑ RegresarIbíd., IV, xvi, 7, p. 666.
↑ RegresarIbíd., IV, xvi, 8, p. 667.
↑ RegresarNuevamente, en este punto puede observarse que Locke no dedica tanto tiempo a distinguir entre un “estado de asenso” y otro, sino que los enuncia y ya. Esta actitud se verá muy diferenciada de la aproximación de Newman, quien realizará una esquematización mucho más profunda y detallada. Ibíd., IV, xvi, 9, pp. 667-668.
↑ RegresarRickless, Degrees of Certainty and Sensitive Knowledge, pp. 105-106.
↑ RegresarLa Gramática del Asentimiento, de unas cuatrocientas páginas, se divide en dos partes: la primera, que abarca entre un cuarto y un tercio de la obra, aborda la aprehensión de una proposición —la condición sine-qua-non para explicar que la existencia del asentimiento—, para luego adentrarse en dos tipos principales de asentimiento: el nocional y el real. La segunda, con más del doble de longitud, estudia el asentimiento en relación a la inferencia e introduce la facultad del «sentido ilativo», su gran contribución a la epistemología.
↑ RegresarAthié, Asentimiento, p. 7.
↑ RegresarCfr. Locke, EEH, Epístola al lector, pp. 6-14.
↑ RegresarAthié, Asentimiento, p. 5.
↑ RegresarIbíd., p. 16.
↑ RegresarIbíd, p. 54.
↑ RegresarFabro, Cornelio. Percepción y pensamiento. Ediciones Universidad de Navarra. Pamplona, España, 1978. p. 206.
↑ RegresarNewman, GA, p. 24.
↑ RegresarPara ello se necesita retener la experiencia y poderla relacionar. Athié, Asentimiento, p. 55.
↑ RegresarCorbett, Comparison, p. 43.
↑ RegresarIbíd., p. 40.
↑ RegresarA pesar de las similitudes, ambos autores difieren en su desarrollo de la probabilidad. Mientras que Locke se limita a decir, como vimos anteriormente, que las probabilidades deben pesarse como evidencias en ambas direcciones, Newman propone un desarrollo mucho más detallado, que desemboca en la acumulación de probabilidades que llevan al sentido ilativo. No obstante, ambos concuerdan en que “hay casos en los que no hay evidencia suficiente para constituir una prueba formal pero sí suficiente para originar el asentimiento o la certeza”. Athié, Asentimiento, pp. 75-76.
↑ RegresarChesterton, Gilbert Keith. Orthodoxy. (Ed. Stephanie Castillo). Dover Thrift Editions. Nueva York, Estados Unidos, 2020. p. 11.
↑ RegresarIbíd., p. 12.
↑ RegresarAthié, Asentimiento, p. 17.
↑ RegresarIbíd., pp. 28-29.
↑ RegresarNewman, GA, pp. 18-19.
↑ RegresarAthié, Asentimiento, p. 62.
↑ RegresarNewman dice que es posible la aprehensión sin comprensión, ya que la captación de los términos puede variar en profundidad y en amplitud. Ídem. Los modos de aprehensión son “dos modos de pensamiento, en donde ambos usan las mismas palabras y comparten su origen, aunque el resultado no es común en lo absoluto”. Newman, GA, p. 27. Por un lado, la abstracción nocional es “el resultado de la operación de la inteligencia que, después de contemplar las cosas como son, por un acto creador, abstrae y generaliza”. Athié, Asentimiento, pp. 64-65. No conoce las ideas de manera unitaria, sino que las capta mediante una abstracción. La aprehensión real, en cambio, se refiere a las cosas concretas expresadas en la proposición, sin limitarse por eso a objetos existentes. Puede referirse a experiencias inexistentes, pues combina otras que sí existen. Athié, Asentimiento, p. 67. Newman dice que la primera, entonces, debe asignarse al gramático, mientras que la segunda debe asignarse al experimentador. Newman, GA, p. 17. Aún así, son connaturales, ambas pueden existir en la misma mente. De hecho, lo hacen, pues no hay mente en la que no se ejerciten las dos, de alguna manera, al mismo tiempo. Athié, Asentimiento, p. 63.
↑ RegresarIbíd., p. 65.
↑ RegresarAthié, Asentimiento, p. 11.
↑ RegresarNewman, GA, p. 125.
↑ RegresarAthié, Asentimiento, p. 82.
↑ RegresarCorbett, Comparison, p. 46.
↑ RegresarNewman, GA, p. 122.
↑ RegresarIbíd., p. 124.
↑ RegresarIbíd., p. 138.
↑ RegresarCorbett, Comparison, p. 45.
↑ RegresarAthié, Asentimiento, p. 18.
↑ RegresarUn ejemplo que se puede utilizar para comparar sería el de «virtud», en donde una sola palabra engloba muchas acciones distintas, de distinto tipo, que se emplean en diferentes ocasiones. El raciocinio para Newman opera de una manera similar, en donde cada ámbito de la facultad racional posee su propio objeto y debe, por lo tanto, analizarse así. Ibíd., p. 73.
↑ RegresarIbíd., pp. 73-74.
↑ RegresarNewman, GA, p. 256.
↑ RegresarÍdem.
↑ RegresarNewman explica cómo la inferencia formal, que atrapa la verdad mediante procesos silogísticos, da origen a las ciencias lógicas y al resto de los conocimientos científicos. La inferencia informal, que tiene como criterio de verdad el carácter tanto intelectual como moral de quien sostiene la proposición, así como sus efectos que tienen en nuestra mente, sí proporciona cierta sistematización de la realidad, por lo que es el empleado en los ámbitos jurídicos, políticos y éticos. La inferencia natural, por otro lado, será la que finalmente dará paso al asentimiento. Athié, Asentimiento, p. 75.
↑ RegresarSada, Alejandro. Asentimiento y certeza en el pensamiento de John Henry Newman: Una defensa de la creencia religiosa. Editorial NUN. Ciudad de México, México, 2021. p. 78. En adelante: Sada, Asentimiento y certeza.
↑ RegresarCorbett, Comparison, p. 47.
↑ RegresarAthié, Asentimiento, p. 79.
↑ RegresarEl sentido ilativo no se trata de un don, sino de una habilidad que debe ejercitarse y educarse. Debidamente utilizado, es capaz de potenciar a la razón para alcanzar certitud con respecto a una proposición. Ibíd., p. 80. Corbett añade que se trata de una facultad para realizar “juicios infalibles en instancias de raciocinio inconsciente o no sistemático”. Corbett, Comparison, p. 47.
↑ RegresarSada, Asentimiento y certeza, p. 83.
↑ RegresarDe acuerdo con Newman, el sentido ilativo se utiliza en cuatro ámbitos concretos, operando de manera constante y a veces inconsciente en la mente. Estos ámbitos son: las cuestiones de moral, de vocación, las bellas artes y los logros personales. Athié, Asentimiento, pp. 80-81.
↑ RegresarAthié, Asentimiento, p. 25.
↑ RegresarA pesar de eso, Newman deja claro que el asentimiento se encuentra determinado por cuatro elementos diferentes, que se encuentran presentes en su misma naturaleza. El asentimiento depende de la persona que lo otorga, de la facultad con la que se asiente, de la proposición que es asentida y, por último, de que la proposición pueda ser entendida como verdadera. Ibíd., p. 22. No obstante, “ni la aprehensión ni la inferencia modifican el carácter incondicional del asentimiento […]. El asentimiento es por naturaleza absoluto e incondicional, aunque no puede darse excepto bajo circunstancias específicas”. Newman, GA, p. 119.
↑ RegresarIbíd., p. 59.
↑ RegresarIbíd., p. 34.
↑ RegresarLocke, EEH, IV, xv, 3, p. 659.
↑ RegresarIbíd., IV, xv, 6, p. 661.
↑ RegresarNewman, GA, p. 46.
↑ RegresarAthié, Asentimiento, p. 32.
↑ RegresarEsto queda claro en algunos pasajes como “Real Assent then, or Belief, as it may be called...” Newman, GA, p. 70, o “The [real assents] are sometimes called beliefs, convictions, certitudes...” ibíd., p. 69.
↑ RegresarAthié, Asentimiento, p. 35.
↑ RegresarPara Newman, la creencia es un asentimiento nocional reversible, a diferencia de la certeza, que se manifiesta en otro tipo de asentimiento llamado “complejo”, que no se abordará en este texto. La certeza es un acto permanente, pues se adhiere a una verdad que no puede cambiar. Siempre que lo hace, se trata de un acto de creencia más que de certeza, debido a que los razonamientos que lo sustentaban no eran los correctos, o no se basaban en evidencia suficiente. Athié, Asentimiento, p. 46. “En sentido estricto, [Newman] define la certeza como el asentimiento deliberado explícitamente después de un raciocinio. Es más cercano al asentimiento nocional, la inferencia y el conocimiento científico”. Ibíd., p. 40.
↑ RegresarNewman, GA, pp. 42-46.
↑ RegresarAthié, Asentimiento, pp. 34-35.
↑ RegresarIbíd., p. 8.
↑ RegresarIbíd., pp. 35-36.
↑ RegresarIbíd., pp. 36-37.
↑ RegresarIbíd., p. 22.
↑ RegresarNewman, GA, p. 148.
↑ RegresarNewman explica con detalle la manera en la cual se puede modificar o abandonar un asentimiento (de prejuicio, no real). No se da con objeciones individuales, sino que requiere de una multiplicidad de ellas que atacan los razonamientos implícitos o a las inferencias formales que lo defienden. Estas objeciones, en algunos casos, pueden llegar a debilitar los hábitos ocasionados por el asentimiento, y eventualmente llevan a su pérdida. Ibíd., p. 149.
↑ RegresarAthié, Asentimiento, p. 47.
↑ RegresarIbíd., p. 85.
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